El Castillo de Vila-seca inaugura este miércoles la exposición La mirada de la Medusa , una propuesta que reúne 81 obras de los fotógrafos Francesc Català-Roca, Leopoldo Samsó y Lluc Queralt . Organizada por el Ayuntamiento de Vila-seca, la Fundación Vila Casas y la Diputación de Tarragona, la muestra ocupa las plantas nobles del castillo y propone un recorrido por la mirada de tres artistas de generaciones distintas, con puntos de contacto dentro de la fotografía catalana. La muestra se podrá visitar hasta el 28 de febrero
Durante la rueda de prensa de presentación, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Vila-seca, Manuela Moya , ha destacado la trayectoria del equipamiento expositivo y la diversidad de sus visitantes. En este sentido, ha recordado que la colaboración con la Fundación Vila Casas llega a la duodécima exposición y que, desde el inicio de esta etapa, el castillo ha recibido a cerca de 50.000 visitantes.
Moya ha subrayado que una parte importante de este público son estudiantes, además de colectivos con necesidades especiales y personas de orígenes diversos. Una composición que contribuye a proyectar el equipamiento y ampliar su alcance social.
Tres fotógrafos y tres formas de mirar el mundo
La exposición La mirada de la Medusa se articula en tres grandes ámbitos: El fruto de cada mano , La luz de cada mano y Un mundo por cada mirada . El recorrido invita a descubrir las diferentes formas de observar y representar la realidad a través de la obra de Francesc Català-Roca, Leopoldo Samsó y Lluc Queralt.
La muestra incorpora, además, un vídeo de Leopoldo Samsó en la torre de la segunda planta, que amplía los contenidos del recorrido expositivo. El proyecto se completa con un catálogo de la exposición con textos de Julià Guillamon.
El comisario de la muestra, Bernat Puigdollés , ha puesto en valor la posibilidad de reforzar los vínculos entre instituciones culturales y crear puentes entre equipamientos para mostrar las obras más allá de los museos donde habitualmente se exponen.
La propuesta también permite profundizar en la genealogía artística de la fotografía catalana y observar cómo tres fotógrafos de generaciones diferentes interpretan el mundo, compartiendo puntos de contacto. La selección de artistas mantiene, además, una vinculación con Vila-seca, ya sea porque la ciudad ha acogido sus obras en exposiciones anteriores o porque conserva piezas de sus autores, como es el caso de Antoni Tàpies y Beatriz Bizot.
Visitas guiadas y contenidos adaptados
La exposición cuenta con visitas guiadas dirigidas especialmente al público escolar y contenidos adaptados a distintos colectivos. El recorrido dispone de hojas de sala y de un vídeo final que invita a los visitantes a volver sobre las obras y revisitarlas desde nuevas perspectivas.
La iniciativa se enmarca en la voluntad del Castell de Vila-seca de ampliar los públicos y facilitar el acceso a la cultura. En este sentido, la presencia de estudiantes y colectivos con necesidades especiales entre los visitantes del equipamiento es una de las líneas que Moya ha destacado durante la presentación.
El título de la muestra remite a la capacidad de la fotografía de capturar un instante y convertirlo en una imagen perdurable.