Caos en San Vicente de Calders en la reanudación del servicio ferroviario

Informaciones contradictorias y usuarios que no saben qué tren deben tomar se juntan con los retrasos

usuario esperando a san vivienco

Un usuario espera su tren en el andén de la estación de Sant Vicenç de Calders, este miércoles (ELOI TOST / ACN)

La reanudación progresiva del servicio ferroviario este miércoles después de la incidencia en Vilanova y del paro de los maquinistas de Semaf está siendo compleja en la estación de Sant Vicenç de Calders . Tras horas en las que no han pasado trenes o lo han hecho con cuentagotas y con sólo dos autobuses habilitados, la situación está recuperando la normalidad entre informaciones confusas y desesperación de los usuarios . «Siempre es la misma historia, si no es por retrasos es por lluvias, pero nunca llegamos a tiempo», ha comentado Daniel, que ha permanecido más de una hora en el andén esperando un tren en dirección Tarragona. Finalmente el convoy salió pocos minutos antes de las 11.

Los usuarios del tren viven una nueva jornada de retrasos y desinformación. Hasta cerca de las 10 de la mañana, los escasos trenes que han pasado en dirección Barcelona lo han hecho desviados por Vilafranca del Penedès, lo que ha incrementado los tiempos de viaje porque el recorrido es más largo y porque por la línea han acabado pasando más trenes de los habituales. Desde Sant Vicenç de Calders tan sólo han pasado dos autobuses de sustitución ante la falta de trenes, ambos en dirección Barcelona y pasando por Vilanova y la Geltrú. El segundo lo ha hecho sobre las 10 de la mañana, justo cinco minutos antes de que el primer tren saliera precisamente en dirección a Vilanova. Los usuarios, desconcertados, no sabían si era mejor tomar el autobús o el tren, ante la simultaneidad inesperada de opciones.

En las pantallas de la estación, tan sólo información sobre la hora prevista de paso de los trenes, pero sin especificar qué retraso llevan. Sin embargo, las promesas no se han estado cumpliendo, ya medida que aumenta el tiempo de espera, la información se modifica sin más explicaciones. En el interior de la estación y en los andenes, algunos informadores de Renfe intentaban ayudar a los usuarios, pero tampoco ellos disponían de los datos precisos.

Uno de los momentos más caóticos ha llegado cuando el servicio ya estaba empezando a restablecerse. Hacia las diez y media, han llegado casi simultáneamente dos convoyes procedentes de Tarragona. Por megafonía se ha anunciado que uno de ellos regresaría hacia el sur, hasta la estación de Port Aventura. Los viajeros, algunos de los cuales llevaban más de una hora esperando poder ir hacia Tarragona, subieron. Pero una vez arriba, el maquinista les ha informado de que el tren iba hacia Barcelona. Rápidamente los usuarios han descendido, desconcertados, mientras por megafonía se insistía en que el tren iba hacia el sur. Finalmente, como decía el maquinista, el tren se ha ido a Barcelona pasando por Vilanova y la Geltrú.

Paralelamente, también se apuntaba que otro tren haría el recorrido del R2 en dirección Vilanova y Barcelona . Era un convoy que llevaba más de una hora detenido en una vía paralela y que constaba como «sin servicio». Los que iban hacia Segur de Calafell y otras estaciones han subido. También lo han hecho algunos que iban a Vilanova. Pero como el tren ha tardado cerca de 20 minutos en salir, les habría salido más a cuenta tomar el ferrocarril que había salido unos minutos antes.

Resignación y desesperación

Daniel cada día coge el tren en Sant Vicenç de Calders para ir a trabajar a Tarragona. Conoce y sufre la situación ferroviaria: «de diez veces, ocho va con retrasos, ya sean de 20 minutos, 30 o más». Pese al hábito, lamentó que la información siempre sea parcial o confusa. Sobre este miércoles ha apuntado que «lo único algo fiable es la aplicación, pero cada vez van sumando más tiempo a los retrasos». "Decían que mi tren tenía que pasar a las 9.30 y dicen que pasará sobre las 10.20 horas", ha dicho. Por último, ha terminado saliendo pasadas las 10.45 horas.

En sentido norte, la situación no era mucho mejor. Rubén Belmonte quería llegar a la una de la tarde a Montmeló. Consciente de la situación, acudió antes a la estación, pero sin embargo temía que no hubiera sido suficientemente previsor. «Viendo cómo estaba todo, quería tomar la R4 por Vilafranca hasta Martorell y allí hacer cambio en la R8 hasta Montmeló; pero los informadores me han dicho que es mejor que vaya hasta Passeig de Gràcia y haga el transbordo desde Barcelona. De hecho me han dicho que no sabían ni que existía esa línea», ha comentado con asombro. «Me han preguntado si eran 'los catalanes'; y no, 'los catalanes' no son», ha expresado entre risas. Sin embargo, ha acabado optando por hacer caso de las recomendaciones del personal de Renfe.

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