Un proyecto europeo aspira a predecir sequías para que el sector vitivinícola pueda adaptarse a ellas

Investigadores de la URV recogen datos meteorológicos que van a procesar con un software que están desarrollando

investigadores mas de los frailes

Thanos Argiriou y Joan Miquel Canals observan una botella en la bodega del Mas dels Frares de Constantí (ELOI TOST / ACN)

Un proyecto europeo está recogiendo datos meteorológicos con la aspiración de poder predecir las sequías mediante un software que están desarrollando . La información se trasladaría al sector vitivinícola para que pueda adaptarse con tiempo a épocas de escasez hídrica. Entre las medidas que podrían tomar los productores habría una reorientación de los viñedos para que tengan menos impacto del calor, apostar por otras variedades o reducir el número de plantas por hectárea para que puedan aprovechar mejor el agua del suelo, entre otras. En el proyecto participan varios países del Mediterráneo, entre ellos Cataluña, con protagonismo de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y datos aportados por el Servei Meteorològic de Catalunya.

La iniciativa lleva por título 'Germ of Life: retos climáticos del viñedo y otros sectores del territorio' en el que geógrafos, físicos, sociólogos, ingenieros informáticos o enólogos trabajan conjuntamente. Enric Aguilar, director del Instituto Universitario de Investigación en Sostenibilidad, Cambio Climático y Transición Energética de la URV, explica que en el caso Cataluña se ha escogido la viticultura como sector donde la afectación del cambio climático es importante pero que, a nivel europeo, el proyecto abarca diferentes ámbitos . Así, participan Portugal, Italia, Macedonia del Norte, Francia y Grecia, con presencia de universidades, instituciones públicas y empresas privadas tecnológicas, que son las que desarrollan la herramienta de monitorización y detección avanzada de la sequía.

" Tenemos la oportunidad de testar una metodología que ya se desarrolló en una primera fase, utilizando diferentes fuentes de información, entre ellas la meteorológica que produce el Servicio Meteorológico de Cataluña ", comenta Aguilar. Aparte, hay que sumar datos aportados por el programa Copernicus, la iniciativa científica europea de observación de la Tierra, o imágenes de los satélites Sentinel.

El coordinador europeo del proyecto es Thanos Argiriou, de la Universidad de Patres (Grecia). «Queremos prever las sequías para que los diferentes sectores estén preparados y las queremos dar para que alguien que no sea un físico o meteorólogo pueda entenderlas », indica. Así, pretenden que la información «esté simplificada pero también sea esmerada» para que pueda ayudar «a todas aquellas personas que puedan estar afectadas por las sequías».

Aplicación sobre el terreno

Joan Miquel Canals, profesor de la facultad de Enología de la URV e investigador apunta que el cambio climático les está dando varios problemas. En diferentes puntos de Cataluña este año la vendimia se ha adelantado alguna semana respecto a años anteriores y en algunos lugares incluso se ha tenido que cosechar un mes antes de lo que se hacía hace un par de décadas. «Como debemos vendimiar las uvas a un estado determinado de madurez, cada vez debemos cosecharlo antes; y esto significa que le damos menos tiempo a la viña para madurar la uva. No desde el punto de vista de acumulación de azúcares, sino de acumulación de metabolitos secundarios como son los aromas o moléculas relacionadas con el color, lo que hace que los vinos sean diferentes», expone el investigador.

Arigiou y otros expertos que participan en el proyecto se han encontrado este miércoles en la URV y han realizado una jornada para exponer la iniciativa. Posteriormente han visitado las instalaciones que la facultad de Enología de la URV tiene en el Mas dels Frares (Constantí), donde hay en marcha diferentes líneas de investigación que pueden confluir en este proyecto europeo del que forman parte. «Estudiamos aspectos genéticos, o sea, nuevas variedades que estén más adaptadas a ciclos más largos, que maduren más tarde, para que así no cojan tanto los golpes de calor del verano», pone como ejemplo Canals. Otras estrategias serían cómo se orienta el viñedo -si las filas de cepas se colocan de este a oeste tendrán más impacto del sol que si están puestas de norte a sur- o el mar de plantación, es decir, cuántas plantas hay por hectárea o cultivar los viñedos a mayor altura sobre el nivel del mar.

El objetivo final es «obtener vinos de la misma calidad en un contexto climático distinto», resume Canals. Aguilar añade: "la persona que prueba un vino de una determinada denominación de origen, al final lo que quiere es tener la misma sensación que había tenido antes". "Los cambios en las formas de cultivar y en las formas en cómo se produce el vino deben estar adaptados al nuevo contrato que nos ofrece el clima", finaliza.

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