Los zombies han tomado, este viernes por la tarde, las principales calles comerciales de Salou . También las brujas, vampiros, fantasmas, esqueletos y todo tipo de personajes terroríficos.
Algunos caminaban con heridas ensangrentadas, otros lucían maquillajes escalofriantes, pero todos compartían un mismo objetivo: disfrutar de una nueva edición del tradicional 'Truco o trato', una de las actividades más familiares y esperadas de Salouween.
Bolsas vacías, ilusión plena
Antes de empezar el recorrido, los más pequeños han recogido las bolsas facilitadas por el Ayuntamiento de Salou. La misión era clara: llenarlas de caramelos y golosinas visitando los establecimientos comerciales de las calles más céntricas del municipio.
Con el grito de '¡Truco o trato!', los pequeños monstruos han ido de tienda en tienda, donde los comerciantes les esperaban con dulces. Una actividad que ha llenado de vida las calles y ha convertido al comercio local en parte esencial de la fiesta.
Colas en el Club Xics para descubrir la casa encantada
Uno de los puntos que ha despertado una mayor expectación ha sido el Club Xics, donde las familias hacían cola para acceder a una casa encantada especialmente pensada para los más pequeños.
En el interior les esperaba un universo de magia, hechizos, misterio y fantasía. Un espacio donde la imaginación tomaba el protagonismo y donde los niños podían vivir las emociones de Halloween con una propuesta adaptada a su edad, entre sorpresas, ilusión y algún pequeño susto.
El alcalde comparte el ambiente festivo con las familias
El alcalde de Salou, Pere Granados, acompañado del concejal de Dinamización Económica, Héctor Maiquez , y de la concejala de Juventud e Infancia, Noelia Izquierdo, ha recorrido los espacios de la actividad y ha podido comprobar in situ la alegría de los niños y el ambiente familiar que se respiraba en las calles . Han compartido momentos con las familias y han podido observar la participación de los establecimientos comerciales en una iniciativa que combina ocio infantil, dinamización económica y vida en la calle. Muchos niños y niñas se ponían en la piel de su personaje e intentaban asustar a todo el que se les acercaba.
La jornada ha dejado imágenes entrañables : pequeños vampiros cogidos de la mano de los padres, brujas con bolsas cargadas de caramelos, esqueletos corriendo de una tienda a otra y familias inmortalizando los disfraces de sus hijos.