Un equipo de investigación de la’IPHES-CERCA ha llevado a cabo un nuevo Intervención arqueológica a la Balma de Castelló, en el municipio de Vandellòs y el Hospitalet de l'Infant, del 21 al 24 de abril. La representación forma parte de un Proyecto de investigación arqueológica que explora el potencial de esta cavidad, también conocida como la Cueva del Cingle, en colaboración con el’Ayuntamiento de Vandellòs y Hospitalet de l'Infant.
La campaña ha consistido en una pequeña Excavación arqueológica que da continuidad a los trabajos de prospección iniciados hace un año, con el objetivo de caracterizar el depósito sedimentario y el Secuencia cronocultural del yacimiento. Los resultados confirman el interés científico de la cavidad, con la identificación de los niveles de la Epicardial del Neolítico temprano (hace entre 6200 y 5700 años) y indicios de ocupaciones anteriores, probablemente de la Paleolítico Superior.
Estos resultados refuerzan las expectativas generadas en fases anteriores, cuando ya se recuperaron restos que apuntaban a un largo ocupación humana prehistórica. Los resultados de la investigación se darán a conocer en otoño, con el objetivo de Conocimiento científico al público y para poner de relieve el Patrimonio arqueológico de la zona.
El Balma de Castelló, que aún no ha sido clasificado como yacimiento, presenta un gran potencial gracias a la calidad de su registro sedimentario y a la diversidad cronológica de los materiales recuperados. Estos datos permitirán definir nuevas líneas de investigación sobre el Asentamiento prehistórico a Baix Camp, un ámbito sobre el que se dispone de poca información.
La iniciativa también ha contado con un importante componente formativo en el marco del máster Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y evolución humana de la Universidad Rovira i Virgili. Quince estudiantes internacionales participaron bajo la dirección de los profesores. Josep Maria Vergès i Juan Ignacio Morales, que han impartido formación teórica y práctica en Técnicas de excavación arqueológica.
El equipo ha contado con el apoyo de la’Asociación Masia de Castelló, que ha cedido espacios para instalar el laboratorio de campo y organizar sesiones de formación, reforzando así el vínculo entre investigación, formación y territorio.