Los centros sanitarios públicos catalanes se refuerzan contra los ataques informáticos

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La Generalitat despliega el modelo de ciberseguridad en las entidades sociosanitarias y de salud mental

Hoy en día todo lo que hace funcionar a las entidades de salud depende cada vez más de sistemas digitales. La información de los pacientes, informes médicos, pruebas diagnósticas, recetas y coordinación de los equipos asistenciales se gestionan a través de redes informáticas complejas e interconectadas. En este escenario, proteger la salud digital de nuestro sistema sanitario se convierte en una necesidad. La llamada ciberseguridad no es una opción; es una condición imprescindible para que el servicio público de salud pueda funcionar con seguridad y confianza.

El cibercrimen ha dado ya pruebas de su poder devastador en el ámbito sanitario. Con datos de la memoria de 2024, la Agencia de Ciberseguridad de Catalunya detectó 6.900 millones de ataques y 1.250 millones fueron en el entorno de salud. Estas cifras van en línea con la tendencia global: el Cyber ​​Security Report de Check Point apuntaba que en 2024 los ciberataques dirigidos al ámbito sanitario aumentaron a nivel mundial un 47% respecto a 2023, alcanzando una media de 2.210 ataques semanales.

Ante el aumento de las amenazas digitales, la mejora continua es necesaria. En esta línea, el Govern ha decidido ampliar el Modelo de ciberseguridad al Sistema sanitario integral de utilización pública (SISCAT) , desplegándolo a las entidades sociosanitarias y de salud mental. Este modelo empezó a implementarse en la atención especializada y durante 2023 la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña y el Departamento de Salud aceleraron su despliegue, con el objetivo de mejorar la resiliencia de las entidades y garantizar los servicios asistenciales.

La ampliación de este Modelo de ciberseguridad, se financia a través de los fondos europeos RETECH , una iniciativa que se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y que cuenta con el apoyo del INCIBE, y tiene una duración prevista de aproximadamente un año. Posteriormente, el Departamento de Salud prevé financiar la continuidad del proyecto con fondos propios hasta 2027.

Un modelo imprescindible para un sector imprescindible

El Modelo, que representa un paso decisivo en la protección digital del sistema sanitario catalán, se despliega en cinco fases. La primera, el diagnóstico, consiste en identificar el grado de exposición de cada entidad, localizar vulnerabilidades en muchos casos derivadas de sistemas obsoletos y analizar qué puntos débiles, o qué vías podrían aprovechar los atacantes. La segunda fase es el plan de seguridad, que define acciones concretas para reducir riesgos, incluyendo actualizaciones, protecciones técnicas y formación del personal. La tercera fase es la integración operativa con la Agencia, estableciendo un vínculo permanente con el Centro de Operaciones de Ciberseguridad, que monitoriza y responde 24 horas al día, 7 días a la semana. La cuarta fase, los servicios recurrentes, incluye pruebas de penetración, simulacros de incidentes, reevaluaciones constantes y capacitación continua, mientras que la quinta fase conduce a la certificación en el Esquema Nacional de Seguridad, que reconoce el nivel de madurez y robustez en ciberseguridad de cada entidad.

Desplegado el Modelo de ciberseguridad e integradas las entidades, los resultados obtenidos en 2024 demostraron su eficacia. Durante ese año, el Modelo permitió disponer de una mayor visibilidad de las entidades, detectar aún más ataques y evitar que cualquiera de ellos tuviera un impacto relevante en los servicios asistenciales.

Hospitales, salud sociosanitaria, salud mental y atención primaria

La clave del Modelo reside también en su extensión. Inicialmente desplegado en todos los hospitales del SISCAT, la estrategia se extiende ahora a otras entidades sanitarias. Durante 2025 y 2026, el Modelo se irá haciendo extensivo a la salud sociosanitaria, la salud mental y la atención primaria, consolidando un sistema de ciberprotección homogéneo. Los servicios recurrentes asegurarán una evolución continua, con monitorización permanente, simulacros de incidentes por estar preparados, formación y revisión de vulnerabilidades.

Los datos de los centros sanitarios tienen un valor altísimo y son muy anhelados por los ciberdelincuentes. Los grupos criminales orientados al ransomware, o software de secuestro, y otras formas de ataque no buscan sólo bloquear los sistemas: buscan beneficios económicos y encuentran en este tipo de información una fuente muy lucrativa.

En este contexto, el Modelo actúa como una estructura viva de protección y vigilancia. No es sólo un conjunto de procedimientos técnicos; es una cultura organizativa. Las entidades sanitarias, junto con la Agencia, aprenden a detectar anomalías, a reaccionar frente a síntomas de intrusión ya recuperarse rápidamente si algún incidente llega a producirse. Esta coordinación y capacitación continua genera un efecto multiplicador: los profesionales conocen los riesgos, saben cómo actuar y contribuyen a la resiliencia global del sistema.

Mantener una cultura de protección y prevención

Este enfoque no sólo protege los datos, sino que transforma la forma en que los centros sanitarios funcionan. Con un sistema de ciberseguridad robusto, los hospitales pueden operar con mayor confianza, los profesionales pueden centrarse en la atención al paciente sin miedo a interrupciones tecnológicas, y la ciudadanía puede confiar en que su información está protegida. Así, la ciberseguridad se convierte en una pieza clave de la calidad asistencial, una capa invisible que garantiza la seguridad y la continuidad del servicio.

Mirando hacia el futuro, el reto es mantener esa cultura viva de protección y prevención. Los ciberataques evolucionan constantemente y sólo un sistema flexible, adaptativo y colaborativo podrá hacer frente a estas amenazas. Esto implica no sólo desplegar tecnologías de protección, sino también formar a los profesionales, compartir información entre entidades, fomentar la concienciación y establecer protocolos sólidos para la detección y respuesta. La ciberseguridad, así como la salud, es un proceso continuo que requiere vigilancia, mantenimiento y constante evolución.

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